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Lula
advierte al mundo desarrollado de que
"la Amazonia tiene dueño"
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JUAN ARIAS
Río de Janeiro
20/09/07
- Duro discurso del presidente de Brasil contra quienes
dan “lecciones” de conservación
Con
voz firme, en un discurso casi improvisado, pronunciado
con motivo del Encuentro de los Pueblos de los Bosques,
el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva,
arremetió ayer contra los países que intentan
darle lecciones sobre cómo defender la Amazonia.
“Brasil necesita prepararse para un enfrentamiento
que será necesario para defender lo que es nuestro.
Todo el mundo tiene que saber que la Amazonia tiene dueño”,
dijo Lula, desafiante.
La
Amazonia está considerada la selva virgen más
importante del planeta y, por tanto, se ha convertido en
un terreno codiciado, ya que, entre otros tesoros, alberga
el 25% del agua potable de la tierra. El presidente brasileño
criticó duramente los países desarrollados
que, “tras haber destruido sus selvas, ahora intentan
darnos lecciones de cómo proteger la Amazonia”.
Y
para constatarlo, repitió varias veces: “La
Amazonia tiene dueño”. En ella, recordó
Lula, viven 23 millones de personas. “Aquello no es
tierra de nadie. Nosotros queremos asumir la responsabilidad
de hacer lo que es necesario hacer: extraer riquezas y cuidar
de su sostenibilidad”, dijo tambien.
¿Por
qué los países pobres deben pagar las consecuencias
de la desvastación del medio ambiente realizada por
los países ricos?, se preguntó Lula. “Yo
me niego a aceptar lecciones de ningún gobernante
del mundo de cómo Brasil debe preservar su selva”,
recalcó con énfasis.
El
duro discurso de Lula fue pronunciado en Brasilia, ante
representantes de entidades del Gobierno, de empresas públicas
y privadas y de movimientos sociales. Les recordó
que, hace 8.000 años, Brasil poseía el 9%
de los bosques de la tierra y hoy posee el 29,5%, precisamente
porque los países desarrollados destruyeron sus superficies
forestales mientras Brasil conserva aún el 69% de
su selva primitiva. “No vamos a aceptar que sobre
los países pobres recaiga la responsabilidad de pagar
el precio de algo que no hicimos”, recalcó
Lula.
Lula
fue criticado durante su primer mandato por los ecologistas
brasileños e internacionales por lo que consideraban
falta de sensibilidad ante los problemas medioambientales
y por la ausencia de apoyo a la ministra de Medio Ambiente,
Marina Silva, de la que en varias ocasiones se dijo que
había llegado a presentar su dimisión. El
presidente fue acusado de primar el desarrollo económico,
incluso en la Amazonia, por encima de las exigencias ecológicas.
Por ello, en su segundo mandato está intentando recuperar
credibilidad en estas materias, a las que tan sensible es
la opinión pública.
Brasil
siempre ha rechazado el eslogan de que “la Amazonia
es de todos” y ha llegado a temer que, bajo la excusa
de no proteger sus bosques, Estados Unidos pueda llegar
a pedir su internacionalización como patrimonio de
la tierra. Éste es el demonio que Lula, con su discurso
enfervorizado y tajante, intentó exorcizar ayer.
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